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Durban: ¿un acuerdo climático para el 1% o para el 99%?

Viernes 02 de diciembre de 2011 - 47 Año 2011

El cambio de dirección de las negociaciones de las Naciones Unidas sobre el clima hacia un sistema “de desregulación” basado en compromisos se fundamenta en los intereses creados de los países industrializados del Norte, las instituciones financieras internacionales, las grandes empresas multinacionales y las élites tanto del Norte como del Sur.

Los intereses creados no sólo se han opuesto a las leyes nacionales y los compromisos internacionales de reducir las emisiones, sino también a cualquier forma de restricción que pudiera afectarlos. Algunos propulsan el esfuerzo por negar la existencia del cambio climático mediante ataques a los científicos que trabajan en el tema y así dificultan la comprensión pública de la necesidad de tomar medidas.

Lo que debe suceder en Durban

Desde 2005 se prolongan las negociaciones sobre más compromisos de las Partes del Anexo I del Protocolo de Kioto, sin que estos países se hayan comprometido claramente a cumplir con sus obligaciones legales.

Se ha terminado el tiempo para garantizar que no quede una “brecha” entre el primer y el segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto: ha llegado el momento de la verdad. Ahora es necesario que los países desarrollados se comprometan a extenderlo por un segundo período.

Europa debe adoptar la postura de encabezar a los países desarrollados y unirse a los países en desarrollo en su llamado por un resultado más ambicioso, que enfrente los temas difíciles soslayados en Cancún, cumpla las promesas hechas en Bali y desarrolle —en lugar de desmantelar— el sistema climático creado desde la adopción de la Convención Marco de las Naciones Unidas en 1992.

Europa, que en otras épocas trató de brindar el liderazgo que a otros países desarrollados les faltaba, ahora anda con evasivas, procurando beneficiarse de las acciones deshonrosas de Canadá, Japón, Rusia, Estados Unidos y otros que buscan destruir el Protocolo de Kioto sin asumir la culpa. Ha llegado el momento de que Europa muestre el camino correcto.

Todos los países desarrollados deben reafirmar su compromiso con la Hoja de Ruta de Bali que abarca el cien por ciento de las emisiones globales a través de tres pilares: 1. reducciones vinculantes para los países del Anexo I del Protocolo de Kioto; 2. esfuerzos similares por parte de Estados Unidos en virtud de la Convención; y 3. acciones de mitigación adecuadas por parte de los países en desarrollo, con apoyo financiero, tecnológico y para el desarrollo de capacidades.

Resultados clave para la mitigación

• Las Partes deben asumir el compromiso formal de cerrar las negociaciones en virtud del Protocolo de Kioto, a través de una modificación de su Anexo B. Para garantizar que no exista una brecha entre el primer período de compromisos y el segundo debe pactarse la aplicación provisoria del segundo período hasta que entre en vigencia. Los gobiernos africanos han indicado que “no hay un Plan B” para el Protocolo de Kioto. Durban no debe ser su cementerio.

• Las negociaciones conforme al Protocolo deben cerrar la “brecha de mitigación” entre las promesas de los países ricos y lo que exigen la ciencia y la equidad. Los países desarrollados deben dejar de lado los intereses de las grandes empresas que contaminan y reafirmar su adhesión a un ambicioso segundo período de compromisos. Europa debe mostrar el camino a los países desarrollados en lugar de seguir aplicando tácticas dilatorias.

• Los países desarrollados no deben pasarle la carga a los países en desarrollo a través de los mercados de carbono, ni usando resquicios como la contabilidad creativa con relación al uso de la tierra o los excedentes de las cuotas de emisión. Las propuestas actuales de mitigación, los mercados y los resquicios no sólo ponen en peligro las negociaciones sino también el esfuerzo mundial por enfrentar el cambio climático.

• Estados Unidos, como único país desarrollado que no es parte del Protocolo de Kioto, debe comprometerse a asumir esfuerzos comparables en virtud de la Convención, que incluyan el compromiso jurídicamente vinculante a reducir las emisiones de forma ambiciosa y aplicable a toda la economía.

• En Durban se debe pactar la fuente de fondos y la escala de la financiación a partir de 2013, tanto para la mitigación como para la adaptación, así como un proceso para determinar qué monto de financiación es “necesario para la implementación de la Convención”, lo que incluye las acciones de mitigación por los países en desarrollo.

• Se debe proporcionar financiación a través de un Fondo Verde para el Clima que preste apoyo a los países en desarrollo y no a las grandes empresas privadas. Es preciso oponerse a cualquier “servicio financiero especial para el sector privado”.

Estos elementos deben ser parte de un ambicioso paquete de medidas que fortalezcan la arquitectura internacional del cambio climático, estén al servicio de las personas y no de quienes contaminan, y fomenten las transformaciones necesarias para un mundo más justo y más seguro

El mundo está expectante: Durban debe cumplir con el 99%.

Este es un extracto del informe “Lo que está en juego en Durban: ¿un acuerdo climático para el 1% o para el 99%?”, elaborado por las siguientes organizaciones: Asian Indigenous Women’s Network; Amigos de la Tierra EWNI; Amigos de la Tierra (FoE) Estados Unidos; Instituto de Política Agrícola y Comercial (IATP); Jubilee South–Asia/Pacific Movement on Debt and Development; Pan African Climate Justice Alliance; Sahabat Alam Malaysia; Tebtebba y Third World Network (TWN).


Publicado: Viernes 02 de diciembre de 2011 - 47 Año 2011

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