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Las izquierdas en la Cuarta Fase

Viernes 27 de enero de 2012 - 50 Año 2012

Héctor Béjar

De súbito, grupos de izquierda están promoviendo una nueva unidad en el Perú. Los abandonados por Ollanta Humala ahora se reencuentran con los que no creyeron en él para discutir qué hacer durante los años de la Cuarta Fase (gobierno con lógica militar).

Así como el país necesita una derecha civilizada, también precisa de una izquierda que sea leal a lo mejor (no a lo peor) del pueblo, ilustrada, no electorera ni oportunista.

Muchos intentos de unidad se hicieron desde el derrumbe de la Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI) y la Izquierda Unida, intentos ignorados por los medios de difusión masiva y los propios izquierdistas. Me permito hacer un resumen muy breve.

La Coordinadora Nacional de Izquierda se mantuvo desde el 2000. El Frente Amplio, a partir de los dos partidos comunistas que prometieron unirse sin cumplir su promesa, hasta el Frente Obrero Campesino del Perú (FOCEP) -no hago la lista porque es muy larga-, se formó para las elecciones del 2005. El Movimiento Nueva Izquierda (MNI) logró su inscripción prometiendo dar cabida a todos en una lista única pero optó por el candidato propio, Alberto Moreno. Lo mismo hizo el Partido Socialista de Javier Díez Canseco, logrando resultados que oscilaban entre el uno y el dos por ciento de la votación total. Por su parte, Ollanta Humala usó la inscripción de Unión por el Perú (UPP), tuvo una alta votación pero una pésima representación parlamentaria resultante del oportunismo y la venta de curules para financiar la campaña.

El Frente Amplio se mantuvo el 2007 y el 2008 hasta la formación de la Coordinadora Político Social (CPS) que reunió a los partidos y las organizaciones sindicales y sociales. La CPS es referente de las movilizaciones de trabajadores urbanos y campesinos pero vaciló en pasar de la lucha social a la competencia electoral, mientras Ollanta formaba e inscribía el Partido Nacionalista.

En diciembre del 2010 los partidos hicieron una nueva convocatoria, esta vez para formar un movimiento de personas, no una alianza de partidos. Antes que la convocatoria logre su primera asamblea masiva, apareció por la tangente el grupo de Ciudadanos por el Cambio apoyando a Ollanta para La Gran Transformación.

Surgieron las precandidaturas de Marco Arana, Manuel Rodríguez Cuadros, Alberto Pizango, José Antonio Ñique de la Puente y Jorge Santistevan de Noriega, que no querían nada con Ollanta. El MNI volvió a obtener inscripción pero vaciló en impulsar una candidatura única y al bloquearse las puertas de Ollanta buscó acuerdos con Rodríguez Cuadros, pero Susana Villarán se opuso y quedó como un jugador solitario. La defección de Ollanta, el tema de Conga y el liderazgo regional de Gregorio Santos ponen ahora al MNI en el centro de un nuevo escenario.

Una vez incorporado Ciudadanos por el Cambio a su carro electoral, Ollanta se negó a tratar con una izquierda unificada, mientras los partidos ponían en práctica estrategias parciales de acercamiento que  ignoraban la unidad. Al final, sólo una fracción (el Partido Comunista Peruano, el Partido Socialista Revolucionario y el Partido Socialista) logró adherirse a la candidatura de Gana Perú (Ollanta más Ciudadanos) en las condiciones más precarias y, excepto Díez Canseco, sus candidatos no obtuvieron votaciones suficientes para llegar al parlamento. Resultados: una candidatura triunfante sin ataduras y una izquierda disminuida primero y descartada después.

Lograr una identidad total mayor que los pequeños grupos supone abolir los egoísmos partidarios, renunciar a las aspiraciones presidenciales del líder dueño de cada grupito, formar nuevas generaciones, abrirse a las regiones y los pueblos indígenas y amazónicos, financiarse con aportes de los integrantes construyendo una economía sostenible, voto universal y secreto en elecciones primarias, convencer a los caudillos regionales y declarar sin complejos una voluntad socialista.

Una intensa labor de educación cívica y política que el Perú necesita con urgencia es indispensable para superar el oportunismo, el caudillismo y la corrupción.

Renovar y unir a las izquierdas y alentar un debate alturado con las derechas y centros civilizados (no brutos ni achorados) forma parte de una indispensable y urgente tarea de limpieza de nuestra corrupta política.


Publicado: Viernes 27 de enero de 2012 - 50 Año 2012

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2 comentarios

  1. Creo que la reconstruccion de la unidad de la izquierda no será posible si esta tiene como motivación factores coyunturales como la derechización del gobierno de Humala. La historia se está moviendo hacia la superación del actual modelo de una economía de mercado y es en esta dinámica que hay que entrar. De acuerdo en que hay que hablar de una opción socialista, así,sin mala conciencia, pero esta opción tiene que tener como fundamento la ética en la política, la coherencia real entre el discurso y la práctica. Esto implica una lucha frontal contra la corrupción en la política. Sería risible que por ahí salga un “socialista” come oro, o come pollo. Y don Héctor, no se quede en la periferia del análisis, entre a la cancha, no nos quedan muchos años de vida para ello.

  2. Lo itportanme era ganar sin importar el marcador! Lo q pasa es q no habia ese entusiasmo! Eso es como el juego de Panamá con dominica no hay roce ni chispa no hay rivalidad entre estas 2 naciones, asi q la consigna es igual GANAR sin importar el marcador

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