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La crítica al sueño

Viernes 25 de mayo de 2012 - 67 Año 2012

Antonio Zambrano Allende

Nos han vendido una ilusión demasiado cara, un concepto aplicable a costa de nosotros mismos. Tanto el desarrollo -entendido como aquella idea del “más y mejor”- y su contraparte, la pobreza – escasez de bienes y reducida capacidad adquisitiva- ya no sirven como factores de análisis que nos permitan entender al mundo y sus diferentes formas de sociedad.

El desarrollo sostenible corre la misma suerte. Desde que lo conocemos a la fecha, el concepto ha terminado siendo la licuadora que ayuda a mezclar el cóctel de políticas extractivas y depredadoras -lo que en los últimos años se traduce en las intervenciones de las grandes inversiones en el 80 por ciento de nuestro territorio- combinado con la corrupción, el desprecio a los “no desarrollados” y la construcción de un sentido común que propugna que a partir de la minería, la extracción de hidrocarburos, el monocultivo y las proyecciones de grandes centrales hidroeléctricas en la Amazonía lograremos el ansiado desarrollo.

De las ideas que parten del concepto “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades”, queda muy poco o nada que sirva. Eso a pesar del uso recurrente del término sostenible en prácticamente toda la literatura legal que acompaña y facilita la intervención sobre los territorios.

La construcción de un proyecto de nación que no miré al indígena amazónico o al comunero campesino como pobres, y que no identifique las áreas naturales y ecosistemas más o menos megadiversos a su alrededor en una escala de posibilidades de intervención del gran capital para “darles valor”, implica un cambio en la estructura de pensamiento. Cambio que no puede pasar por otro lado que no sea la crítica al modelo de democracia en la que se ha pretendido asentar prepotentemente la actual sociedad en que vivimos.

En ese contexto, la consulta previa como derecho significaba para el país la posibilidad de iniciar un debate sobre nuestros procesos sociales y colectivos de toma de decisiones; de pensar la democracia peruana y de estructurar una sociedad más justa y equitativa a partir de una profundización infinitamente mayor de los procesos de descentralización, entendiéndolos no solamente como la transferencia de funciones y competencias a los gobiernos regionales y locales sino como la posibilidad de que las poblaciones se acerquen de manera efectiva a los procesos de toma de decisión. Aquello, a su vez, mediante procesos que han iniciado este debate en los ordenamientos territoriales participativos, los presupuestos y los planes de desarrollo, entre otros; pero, además permitir que las comunidades -como sujeto social- sean las que decidan sobre su futuro frente a las intervenciones directas en sus territorios.

Esto es lo que el gran capital entiende como “derecho al veto”, y eso es lo que nosotros tenemos que empezar a entender como democracia soberana.  Sin embargo, y como en tantos otros casos, la discusión mayor se redujo a una ley que luego se reduciría a un reglamento; con lo cual se enfrascó a todo el movimiento social y sus organizaciones representativas en la mediocre discusión de unos cuantos párrafos y la lucha por el cambio de unas palabras por otras. Lamentablemente, esta ha sido la dinámica de otros tantos procesos.

No obstante, de la misma manera se discutirán en la Cumbre de la Tierra Rio+20 de junio en Río de Janeiro (Brasil) los conceptos que, supuestamente, nos permitirían redireccionar la economía, y con ella la sociedad, hacia procesos más equitativos y justos con el medio ambiente y las sociedades. El extractivismo exacerbado en todos nuestros territorios, la altísima conflictividad social y los muertos que nos sigue trayendo- deberían ser el marco para una discusión profunda y sostenida de lo que deseamos por sociedad, sin recaer en economicismos ni reducciones. El Plan Bicentenario, que se discute en un gabinete de iluminados en las oficinas del CEPLAN de nuestro actual gobierno debiera aproximar esta discusión a todas las zonas del país. De otra manera, la realidad terminará archivándola en el olvido.

* Coordinador del Área de Integración Solidaria de Forum Solidaridad Perú e integrante del Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático (MOCICC).


Publicado: Viernes 25 de mayo de 2012 - 67 Año 2012

1 comentario

  1. [...] También pueden encontrarlo en la web de la Red del Tercer Mundo: http://agendaglobal.redtercermundo.org.uy/2012/05/25/la-critica-al-sueno/ [...]

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