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Siria no es Libia

Viernes 20 de julio de 2012 - 75 Año 2012

Héctor Béjar

La señora Clinton ha dicho que Rusia y China pagarán los costos de no acompañar a Occidente en su aventura en Siria. Está cada vez más irritada. Siria no es Libia.

Hay por lo menos cien mil rusos en Siria trabajando en diversos proyectos y asesorando los sistemas de defensa.

La base naval rusa en Tartus está a solo noventa kilómetros del lugar en el que fue derribado el Panthom turco RF-4E, fulminado apenas invadió el espacio aéreo sirio. A diferencia de Libia, a la que le anularon su capacidad defensiva por aire, la defensa siria ha sido mortífera contra el tanteo turco.

Hace un año se llegó a un acuerdo por 10,000 millones de dólares entre Irán, Irak y Siria para un gasoducto desde el gigantesco yacimiento South Pars de Irán hasta Irak, Siria, y más allá hacia Turquía, conectando finalmente con Europa.

Europa necesita ese gas pero acabará dependiendo no solo del que le llega por Ucrania sino del de Medio Oriente controlado por los iraníes. Eso desespera a los norteamericanos y obsesiona a los militares de la OTAN. Poseer el gasoducto Irán-Irak-Siria salvaría a Europa de la tenaza ruso oriental. Ese es el juego que está detrás de la guerra siria.

Los wahabitas (musulmanes fundamentalistas) de la casa saudí siguen financiando a los mercenarios paramilitares procedentes de Libia, Irak y Líbano que han llevado guerra y muerte a Siria.

Desde la Turquía del primer ministro Recep Tayyip Erdoğan y el complejo Líbano del multimillonario primer ministro Nayib Mikati apoyado por Hezbolá se mantiene una línea que aprovisiona a los paramilitares y mercenarios. Guerrilleros basados en Turquía cruzan la frontera y matan civiles sirios, mientras los medios occidentales  impresionan al mundo con las matanzas ordenadas por Bashar Al-Assad.

Pero Turquía y el Líbano deben andar con cuidado.

Turquía es el segundo cliente por su tamaño de Gazprom, el gigante ruso. Toda la arquitectura de seguridad energética turca depende del gas de Rusia e Irán. El brazo armado de los chiítas de Hezbolá, el partido de Dios, en el Líbano puede actuar en cualquier momento si la intervención se agrava. Los chiís son el cuarenta por ciento de la población libanesa.

Aunque son implacables y feroces, los mercenarios del Ejército Libre no controlan nada significativo en Siria. Jordania ya ha cerrado sus líneas de suministro. Arabia Saudí puede dar más dinero pero no arriesgará saudíes para combatir a sirios.

Los militares turcos tienen su obsesión centrada en Anatolia, no en Siria. Allí están los kurdos. Ellos cruzan rutinariamente el norte de Irak para atacar a guerrilleros del PKK kurdo.

Más de dos tercios de la opinión turca se oponen a un ataque contra Siria.

La “comunidad internacional” -el bloque Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, con el apoyo de Turquía, Qatar y Kuwait del Consejo de Cooperación del Golfo, los mismos que arman a los paramilitares del Ejército Libre- planean una “solución pacífica” para la tragedia siria: un régimen títere similar al libio, afgano o irakí.

Moscú defiende a Assad y su partido Baaz (laico y socialista). Después de bloquear a Siria impidiéndole vender el petróleo del que vive, Washington quiere someter a Assad o eliminarlo. La pesadilla de la Unión Europea es convertirse en un rehén de Gazprom. Para Moscú y Beijing cualquier transición debe incluir a Assad. Como la Polonia de 1939, manos distintas y contrapuestas se han metido a Siria. La sociedad civil, si alguna vez existió, ha desaparecido del Medio Oriente. No existen voces independientes.

Todos esperan las elecciones norteamericanas de noviembre. Si Mitt Romney es elegido, ordenaría un ataque de la OTAN a principios de 2013. Así como suena: la tercera guerra mundial podría empezar.

Pakistán está a punto de convertirse en miembro pleno de la Organización de Cooperación económica y militar de Shanghai (OCS), dirigida por China y Rusia, ambos miembros del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), e integrada por Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, todos ellos interesados en que Estados Unidos y la OTAN se retiren del pantano en que se han metido en Afganistán.

Mientras tanto, los civiles sirios siguen muriendo, atrapados por el fuego cruzado entre la invasión extranjera y el ejército nacional.


Publicado: Viernes 20 de julio de 2012 - 75 Año 2012

1 comentario

  1. [...] La señora Clinton ha dicho que Rusia y China pagarán los costos de no acompañar a Occidente en su aventura en Siria. Está cada vez más irritada. Siria no es Libia.  [...]

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