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Crisis ambiental y migratoria

Viernes 27 de julio de 2012 - 76 Año 2012

Ricardo Jiménez A.

En los últimos cien años, la Tierra se ha calentado cerca de un grado y aumentará a ese mismo ritmo cada cincuenta años a partir de ahora (ONU, 2007). El calentamiento global ocasiona rupturas en los ciclos de las estaciones, desórdenes climáticos, disminución de las estaciones frías y aumento de huracanes, tifones e inundaciones; aumentando a su vez el hambre, la malnutrición, las enfermedades, plagas y pandemias. Todas causas directas del desplazamiento de población, especialmente por el exceso y la falta de agua.

Lo primero ocurre por el acelerado y generalizado deshielo de nevados, glaciares y mantos polares. Los glaciares de Groenlandia y la Antártida ya han perdido un 15 por ciento. Esto ha traído la elevación del nivel de aguas del mar, que en el mundo subió en promedio 0.15 metros en el siglo XX. Numerosos países insulares del Pacífico literalmente desaparecerán en el curso del siglo XXI, como Maldivas (350,000 habitantes), Kiribati, Tuvalu, Marshall y otros. Desde hace años, las Naciones Unidas trata -hasta ahora infructuosamente- de elaborar un plan para la evacuación de estas poblaciones.

Paradójicamente, la falta de agua para beber y producir alimentos es también crónica y creciente. La desertificación daña hoy casi un 30 por ciento de la superficie de las tierras del planeta. Más de 110 países están afectados por el rápido avance de los desiertos, con directa generación de hambrunas y escasez de alimentos. Y el 70 por ciento de tierras secas que se utilizan para la agricultura en todo el mundo ya está empobrecido. América Latina tiene ya una cuarta parte de sus zonas áridas.

La población mundial aumenta en 80 millones de personas por año, aumentando la demanda de agua potable. Sin embargo, las pérdidas de las fuentes de agua dulce en la tierra (napas freáticas) se multiplicaron por cinco en el siglo XX. Tres millones de personas mueren actualmente de forma prematura cada año por enfermedades vinculadas al agua en países en desarrollo.

Desde 2008, son más los desplazados por razones ambientales que por conflictos bélicos. Ese año, mientras los desplazados por conflictos eran 4.6 millones, los por causas ambientales eran 20 millones. Hoy son 50 millones al año y se proyectan a 250 millones para 2020. Sin embargo, todavía los desplazados ambientales no pueden solicitar refugio ni reciben asistencia alguna en los países donde llegan porque las normas internacionales aún no lo establecen. A pesar de que catástrofes como el terremoto de Haití, los huracanes en América del Norte y Central, olas calóricas en Europa, inundaciones y tsunamis en Asia, deshielos en los glaciares andinos aumentan constantemente este desplazamiento, que viene a nutrir los cerca de 250 millones de migrantes actuales en el mundo, movidos principalmente por las profundas desigualdades económicas, y que ya ponen en crisis las inadecuadas políticas estatales e interestatales en varias zonas del planeta.

¿Y PERÚ?

El Banco Mundial ha advertido que “si no se actúa para mitigar los efectos y detener el cambio climático, América Latina será más pobre e improductiva. Y padecerá el mal de los males: la falta de agua potable”, “la desaparición prevista de los glaciares tropicales de los Andes tendrá consecuencias económicas para la disponibilidad de agua y de energía hidroeléctrica”, “la productividad agrícola de Sudamérica, cuya economía depende de los cultivos, caerá entre un 12 y un 50 por ciento en el siglo XXII”, “el dengue crecerá un 21 por ciento hasta 2050 y hasta un 64 por ciento hacia 2100”. (BM, 2009.)

Es algo que el Perú debería pensar muy seriamente y sin inmediatismos irresponsables, que serán catastróficos al mediano plazo. Consciente de que, a pesar de que contribuye solo con el 0.4 por ciento de las emisiones contaminantes en el mundo (Estados Unidos, 20.6 por ciento, la Unión Europea, 14 por ciento, China, 12,8 por ciento) es uno de los cinco países más afectados por el cambio climático, ya que tiene 28 de los 35 climas planetarios. Y, aunque la minería representa el principal ingreso de los grandes negocios, es de la actividad agropecuaria que vive el 31.6 por ciento de su población (8,1 millones de habitantes), produciendo además el 70 por ciento de los alimentos del país.

La costa peruana es un gran desierto y la habita más del 60 por ciento de la población, misma zona donde irresponsablemente se ha perdido el 50 por ciento de los manantiales de agua dulce en los últimos 20 años. Se ha perdido ya el 25 por ciento de los glaciares en los últimos 30 años (Cusco, Áncash, Arequipa). La pérdida de árboles afecta actualmente el 50 por ciento de los bosques (Selva). Se perdieron 80,000 hectáreas de papas en las últimas 12 cosechas, al igual que otros cultivos y ganados (Piura, Cusco, Junín, Huancavelica, Selva). Existen rebrotes y extensión del dengue a nuevas zonas (Piura, Cusco, Junín) y aumento de enfermedades respiratorias (Huancavelica). Súmase a ello la generalización de los megaproyectos extractivos, considerados expresamente como causal de desplazamiento de la población en los artículos 2 y 7 de la ley 28223 de 2004 sobre desplazamientos internos.

¿QUÉ HACER?

Urge una reforma tributaria drástica que favorezca la conservación y ampliación de la biodiversidad y el agua, y castigue su extinción, permitiendo así obtener los 300 millones de dólares anuales necesarios para que el Perú tome medidas eficaces frente al cambio climático. Actualmente no se llega al uno por ciento de esa cifra. Si alguien cree que es un gasto, debe pensarlo de nuevo: la economía peruana perderá 10,000 millones de dólares hasta 2025 debido a la contaminación, el equivalente al 4.4 por ciento de su PBI. (MEF Perú, julio 2012.)

Legislar para racionalizar los patrones de producción y consumo de acuerdo a los equilibrios ecológicos y la sustentabilidad ambiental, especialmente respecto de los megaproyectos extractivos, hacer que se cumplan plenamente la letra y el espíritu de la ley de consulta previa (29785 de 2011) y el artículo 8 de la Ley sobre desplazamientos internos que garantiza el “consentimiento libre e informado de los futuros desplazados”.

* Coordinador académico del Diplomado “Migraciones, Derechos Humanos y Políticas Públicas”, Perú.


Publicado: Viernes 27 de julio de 2012 - 76 Año 2012

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