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¿Quién dice que hay crisis?

Viernes 25 de enero de 2013 - 98 - Año 2013

Héctor Béjar

La estación alpina de Davos ha sido, una vez más, escenario de la reunión de los poderosos del mundo. Por cuadragésimo tercera vez se han congregado más de dos mil quinientos participantes de un centenar de países, cuarenta y cinco jefes de Estado y de gobierno, representantes del FMI y el Banco Mundial, para decir lo de siempre. Fortín del neoliberalismo, estos no son muy buenos tiempos para Davos ahora que sus doctrinas han terminado en una catástrofe económica que detiene a Japón, desestabiliza a Estados Unidos y asola a Europa. Por eso el economista suizo Klaus Schwab clama por la resiliencia, es decir aguantar los golpes y recuperarse.

Schwab ha dicho que “siguen faltando reglas que limiten los conductores locos a toda velocidad en las autopistas financieras” y advirtió que “puede haber un nuevo accidente en cualquier momento”.

Pero los locos lo acompañan. O al menos, los grandes ricos que se han enriquecido todavía más con la crisis.

Los 240,000 millones de dólares de ingresos netos de las cien personas más ricas del planeta bastarían para acabar cuatro veces con la pobreza extrema, según el informe El coste de la inequidad: cómo la riqueza y los ingresos extremos nos dañan a todos, de la organización inglesa Oxfam.

¿Quién dice que hay crisis? El uno por ciento de las personas más ricas del planeta han incrementado sus ingresos en un sesenta por ciento en los últimos veinte años y la crisis financiera no ha hecho más que acelerar esta tendencia. Los estados, con dinero de los ciudadanos, cargaron con las deudas que deberían pagar los especuladores.

“Desde paraísos fiscales hasta débiles leyes de empleo, los más ricos se benefician de un sistema económico global que está amañado a su favor. Es hora de que nuestros líderes cambien el sistema para que funcione en el interés de toda la humanidad en lugar de hacerlo para una élite mundial. Para eso hay que acabar con los paraísos fiscales que albergan cerca de treinta y dos billones de dólares (o una tercera parte de la riqueza global), aplicar un tipo mínimo de impuesto global a las empresas, medidas que incrementen los salarios en comparación con los rendimientos del capital, incrementar las inversiones en los servicios públicos universales y en redes de protección”. Parece claro, pero… ¿quién le pone el cascabel al gato?

Mientras tanto, ahí están los ricos, felices. Según la revista Forbes, Carlos Slim, el magnate libanés de Telmex, heredero de las empresas públicas de telecomunicaciones del Estado mexicano: 69 billones; el infaltable Bill Gates: 61 billones; Warren Buffett, de Berkshire Hathaway, desde dulces y chicles hasta seguros: 44 billones; el francés Bernard Arnault, de Christian Dior y Le Bon Marché, 41 billones; el brasileño Eike Batista, dedicado al petróleo, gas e infraestructura, quien se hizo de la gigantesca empresa estatal Vale do Rio privatizada por Fernando Henrique Cardoso: 30 billones; Christy Walton, de la cadena de supermercados Walmart: 25 billones. Y otros más.

Estados Unidos tiene cuatrocientos veinticinco billonarios, Rusia noventa y seis, China noventa y cinco.

Forbes se cuida: menciona negocios más o menos limpios y negociantes hasta cierto punto simpáticos como Gates. Pero olvida los órdenes más rentables de la economía capitalista: los tráficos de armas, drogas, mujeres, niños, órganos.

Según Amnistía Internacional, se gastan anualmente 150,000 millones de dólares en armas. Es el negocio de la muerte. Unos treinta millones de personas han perecido en los diferentes conflictos armados que han sucedido en el planeta desde la segunda guerra mundial, hay en el mundo seiscientos treinta y nueve millones de armas de fuego convencionales. El comercio mundial que pone estas armas en manos de los asesinos es un gran negocio.

¿Quiénes están detrás de estas empresas productoras de destrucción? ¿Quiénes trafican con las mujeres y los niños? ¿Quiénes hacen circular su dinero sucio por los paraísos fiscales? Esos son los verdaderos ricos que no aparecen por Davos ni en Forbes, el misterioso gobierno mundial que no está en crisis sino que se fortalece, concentra y consolida más y más.


Publicado: Viernes 25 de enero de 2013 - 98 - Año 2013

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