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Corea

Viernes 12 de abril de 2013 - No. 109 - Año 2013

Héctor Béjar

Después de la Guerra Ruso-Japonesa de 1905, los fascistas japoneses saquearon los recursos naturales de Corea y cometieron terribles abusos, entre ellos servirse de las coreanas como“mujeres de confort”, esclavas sexuales del Ejército Imperial. Derrotados los japoneses, Estados Unidos no aceptó un régimen comunista e impuso a Corea dos estados y dos sistemas enemigos: Corea del Norte, donde en 1948 se estableció una república popular dirigida por Kim Il-sung y sus guerrilleros, y Corea del Sur, donde Syngman Rhee reagrupó a las familias que habían colaborado con Japón, hizo asesinar a sus opositores y estableció una dictadura capitalista pronorteamericana.

Corea del Sur padeció las dictaduras del propio Rhee, Park Chung-hee, asesinado en 1979, y ChunDoo-hwan, hasta los noventa. En Corea del Norte gobernó el Partido del Trabajo. Rhee se dedicó a provocar al régimen del norte. La lucha por la independencia siguió al sur del paralelo 38 y Kim Il-sung la apoyó. El 25 de junio de 1950, las tropas de Kim Il-sung avanzaron hacia el sur y liberaron el país.

Washington formó una coalición de diecinueve naciones: Australia, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Colombia, Etiopía, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Filipinas, Sudáfrica, Tailandia y Turquía, con unidades médicas de Dinamarca, India y Suecia, bajo la bandera de las Naciones Unidas. Cargamontón. Pensaron que darían un paseo masacrando a un país pequeño, pobre y atrasado. Pero se estrellaron con una sorpresa.

Cuando llegaron al rio Yalú, chinos y coreanos hicieron correr a la orgullosa coalición invasora. Fue la primera y catastrófica derrota norteamericana antes de Vietnam.

MacArthur propuso el bombardeo atómico de China. Truman lo destituyó en julio de 1951.

Redujeron a cenizas el ochenta y cinco por ciento de la infraestructura del norte (BBC). Experimentaron la guerra biológica con la población civil, cometieron atrocidades contra mujeres y niños. Cuatro millones de muertos y heridos.

En julio de 1953 se firmó el Armisticio en Panmunjom.

Estados Unidos hizo de Corea del Sur un nuevo Japón. Le dio crédito regalado, mercado y dinero a raudales a las reaccionarias familias que formaron los chaebol (monopolios familiares): Samsung, LG y Hyundai Kia. Una dictadura económica de unas cuantas familias con una democracia política de máscara para disimular un régimen de sobornos y corrupción.

El norte construyó un modelo autoritario y austero. Industria y planeamiento estatal. Cooperación con el bloque socialista. Pero en 1991 colapsó la URSS y hubo hambruna. En 1994 murió Kim Il-sung. Al heredarlo su hijo y después su nieto, la dictadura del partido se convirtió en un régimen militar y una monarquía con base colectiva. Nada nuevo. ¿Cuántos caudillos occidentales pasaron a la historia convertidos en reyes?

Ese pequeño país estigmatizado ha colocado satélites, domina la cohetería, es una pequeña potencia atómica. El Israel rojo, una Esparta moderna.

Según información de las Naciones Unidas, Corea del Norte tiene seguro médico gratuito, un noventa y nueve por ciento de la población tiene acceso al saneamiento y el cien por ciento acceso al agua. Hay un médico para cada setecientos habitantes y una cama de hospital para cada trescientos cincuenta. No hay sida. Pero el suministro de alimentos es uno de los más bajos de Asia, como resultado de la crisis. Eso es lo que destaca la propaganda occidental: la hambruna.

El objetivo de Estados Unidos es destruir Corea del Norte, someterla a la hegemonía de Corea del Sur y jaquear a China desde la frontera.

Transcribo unas palabras del excanciller de Corea del Sur Yoon Young-kwan en un artículo publicado en Los Tiempos de Cochabamba: “Todavía recuerdo la dificultad que enfrentaba como ministro de Relaciones Exteriores para convencer a los responsables de las políticas de la administración Bush de negociar con Corea del Norte en lugar de ejercer presión para que capitulase”.

En 2012, fue elegida Park Geun-hye, hija del sangriento dictador Park Chung-hee. Una Keiko Fujimori sudcoreana, digamos… Crucemos los dedos. Ojalá que esta historia no acabe en una hecatombe.

Héctor Béjar
www.hectorbejar.com


Publicado: Viernes 12 de abril de 2013 - No. 109 - Año 2013

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