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Codiciosos

Viernes 19 de abril de 2013 - No. 110 - Año 2013

Héctor Béjar

Es cada vez más difícil conseguir pescado en los mercados y los supermercados del Perú. Los platos de pescado son los más caros en los restaurantes.

De comida popular despreciada por las clases medias y altas, el pescado pasó a convertirse, convertido en cebiche y otros platos, en un símbolo de la peruanidad, digno de figurar en el escudo nacional reemplazando al hoy día inexistente árbol de la quina.

Ahora un grupo de empresarios que practican tecnologías y criterios de hace un siglo, pretenden pescar (depredar) también dentro de las diez millas contiguas a la costa, acabando con lo poco que todavía queda de la pesca artesanal, aquella que provee a mercados, hogares y restaurantes.

Desde la mitad del siglo pasado se dedicaron a recoger millones de toneladas de anchoveta… ¿para alimentar a los peruanos? No, ¡para quemarla y nutrir a los cerdos que crían los alemanes, belgas, holandeses y ahora para los puercos de China! ¡Queman cuatro toneladas de pescado para producir una tonelada de harina en menos de quince minutos! Cooperaron a la absurda tarea mundial de reemplazar una carne sana como la del pescado por otra no recomendable como la del cerdo. En los últimos tiempos se ha añadido la harina a las granjas masivas de pollos, que producen una carne saturada de vacunas y hormonas. Otro absurdo.

La harina de Luis Banchero fue el guano de los Dreyfus en el siglo XX. El destino final de esa “industria” es un misterio. Todos los supermillonarios de la pesca estaban quebrados veinte años después del boom. Su vinculación con las mafias de la época y el naciente mercado de drogas, nunca fue esclarecida. La causa del asesinato de Banchero en los setenta, sigue en las sombras.

Quebrado Banchero, Velasco Alvarado intentó convertir al Perú en una potencia del consumo. Cuando cayó su gobierno, el de Morales Bermúdez no continuó los acuerdos con cubanos y soviéticos para pesca destinada al pueblo y vendió (regaló) la flota de Pescaperú a Chile. Así el vecino del sur empezó a competir con la industria peruana usando nuestros barcos.

Con la privatización de Alberto Fujimori se lanzaron a la captura de cuotas de pesca, base de la corrupción del sector. Se sobreendeudaron, sobredimensionaron su capacidad en fábricas y bodegas.

Ellos convirtieron a Lima en la ciudad más apestosa  del mundo y a Chimbote en la capital mundial de la alergia causada por las emanaciones del centenar de fábricas que mantienen en Chancay, Pisco y otros puertos. No pagaron un centavo por el pescado recogido año tras año. Protegidos por sus mastines periodísticos se negaron a pagar impuestos. Rentaron a un lobby de parlamentarios de ingrata recordación. En la política, apoyaron a los gobiernos más corruptos como los de García y Fujimori.

Con los “niños”, el calentamiento de las aguas y la sobrepesca, la anchoveta desapareció. Entonces se dedicaron a quemar jurel. Y cuando el jurel se esfumó siguieron con la caballa y la sardina. Ahora quieren continuar con otras especies, incluidas las que deberían estar en nuestras mesas.

Argumentan que si no la recogen, la poca anchoveta restante se irá a Chile. Ocultan que los vecinos del sur han empezado a criticar esa industria obsoleta. El Centro Regional de Estudios Ambientales de la Universidad Católica de Concepción y la Fundación Terram calculan que de cada unidad de PBI que los harineros dicen aportar al producto nacional, se debe descontar los daños que producen a las playas, al aire y a las aguas con sus desechos: al menos un veinticinco por ciento que ellos deberían reparar a la sociedad chilena.

Estos codiciosos señores de la pesca nos deben miles de millones de dólares en biomasa no pagada, impuestos eludidos y daños irreparables a Chimbote.

Carolina Triveño es una ministra de la Producción que ha tenido el coraje de empezar a poner las cosas en orden haciendo lo mínimo: que las embarcaciones de menor escala operen entre la milla cinco y la diez (Decreto Supremo 005 del 2012). En la pesca está la que debería ser parte fundamental de la alimentación del pueblo.

Hector Béjar
www.hectorbejar.com


Publicado: Viernes 19 de abril de 2013 - No. 110 - Año 2013

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