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2013: el año protestatario

20 de diciembre de 2013 - No. 145 - Año 2013

Roberto Bissio

Cada medio siglo hay años revolucionarios. En 1848, las revoluciones en cincuenta países de Europa y América Latina pusieron fin definitivo a la monarquía francesa, al absolutismo en Dinamarca y a la servidumbre feudal en Austria y Hungría. En 1917, las dos revoluciones rusas comenzaron a poner en práctica las ideas del Manifiesto Comunista, publicado en 1848. En 1968, el fantasma de la revolución vuelve a recorrer el mundo, con rebeliones contra el orden establecido en París, Praga, México y tantas otras urbes.

¿Fue 2013 uno de estos años que la historia recordará por las rebeliones que marcan época? Las estadísticas dicen que sí. En un estudio titulado Protestas Mundiales, las investigadoras Isabel Ortiz y Sara Burke, de la Universidad de Columbia y la Friedrich Ebert Stiftung en Nueva York, registraron y analizaron huelgas, manifestaciones, asambleas, barricadas, ocupaciones y otras acciones de protesta en casi noventa países entre 2006 y 2013. (Disponible en inglés en www.policydialogue.org/publications). Las cifras de 2010 duplican el número de protestas de 2006 y en el primer semestre de 2013 se volvieron a duplicar.

Entre 2006 y 2013 se registraron setenta eventos interregionales con demandas de carácter global, pero nueve de cada diez protestas son dirigidas a los gobiernos nacionales. Las manifestaciones ocurrieron en todo el mundo, pero fueron más numerosas en los países de ingresos altos, como consecuencia de la crisis financiero-económica y sus secuelas, seguidos por América Latina y el Caribe. En el mundo árabe, el mayor número de protestas se registra antes de las “primaveras” que cambiaron los gobiernos en Egipto y Túnez. Casi la mitad de las manifestaciones acompañadas de violencia se dieron en África subsahariana y otros países de bajos ingresos como consecuencia de súbitos aumentos en los precios de los alimentos. Las más multitudinarias se dieron en Egipto, con diecisiete millones de personas en las calles contra el presidente Mohamed Morsi, y en la India, con cien millones de manifestantes contra la pobreza y la desigualdad.

Muchas protestas tienen varias demandas, o evolucionan en sus reclamos, como en el caso de Brasil, donde las marchas millonarias contra el precio del transporte se transformaron en protestas contra la corrupción. Las autoras catalogaron ochocientos cuarenta y tres protestas en cuatro grandes grupos. En cuatrocientos ochenta y ocho casos estuvieron motivadas por temas de justicia económica o contra las medidas de austeridad, el desempleo, la pobreza, los impuestos y las desigualdades. Más de cuarenta por ciento de los eventos registrados (376) estuvieron dirigidos al sistema político, contra la corrupción, en demanda de democracia, justicia y transparencia.

La justicia global fue el motivo genérico de trescientas once protestas, dirigidas concretamente contra el FMI u otras instituciones financieras internacionales, los acuerdos comerciales o en defensa del medio ambiente. Finalmente, se computaron trescientos dos casos de defensa multitudinaria de derechos, ya sean laborales, de mujeres, de grupos indígenas, de minorías étnicas, derechos humanos, de homosexuales, bisexuales y transexuales, y de los inmigrantes.

Las autoras identifican dos “saltos” en el crecimiento de las protestas a lo largo de cinco años. El primero en 2007, con el incremento de los precios de combustibles y alimentos, y el segundo a partir de 2010, con la expansión de las medidas de austeridad en todo el mundo.

En 2013, explican, por lo menos ciento diecinueve países están experimentando reducciones en el gasto gubernamental, como resultado del aumento de la deuda pública -en muchos casos debido al rescate de los bancos quebrados- y menor crecimiento económico. Solo dos de cada cinco personas en edad de trabajar tienen empleo y hay novecientos millones de trabajadores que, aun teniéndolo, no logran salir de la pobreza por los bajísimos salarios. Al mismo tiempo, en ciento setenta y cuatro países se han aplicado entre 2010 y 2013 medidas de ajuste que incluyen aumento de impuestos, eliminación de subsidios, reducción de salarios de funcionarios públicos, flexibilización laboral o reforma del sistema de pensiones.

“Las protestas parecen estar repartidas al azar pero están vinculadas a políticas económicas asesoradas por el FMI”, concluyen las autoras con relación al primer gran grupo. En cambio, en el segundo el vínculo es más sutil: “Las ocupaciones de Puerta del Sol en Madrid (¡Democracia real YA!), la plaza Syntagma de Atenas (Demokratia!) y Zuccotti Park en Nueva York (Democracy now!) se expandieron porque los reclamos de una resonaron en las otras. La frustración con la política y los políticos, combinada con el deseo de participación directa, llevaron a miles de personas a ocupar espacios públicos en grandes asambleas que se convirtieron en experiencias de democracia y una nueva forma de protesta, que afirma principios de autonomía y solidaridad”.

Casi cuatro de cada diez protestas lograron alguna satisfacción de sus demandas. Pero el “contagio” de los ejemplos y la no satisfacción del anhelo de democracia real y justicia económica tal vez conduzcan a que el año que en definitiva pase a la gran historia de las revoluciones mundiales sea el 2014.


Publicado: 20 de diciembre de 2013 - No. 145 - Año 2013

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