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Lima: la COP del Sur

20 de diciembre de 2013 - No. 145 - Año 2013

Antonio Zambrano Allende

Las organizaciones de América Latina presentes en Varsovia en la conferencia sobre cambio climático coincidieron en que la región tiene un reto clave: convertir a la COP 20, que se celebrará en diciembre del 2014 en Lima, en la COP del Sur.

Quizá lo más difícil de este año 2014 que no tarda en empezar será cómo darle cara a una Conferencia de las Partes (COP 20) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que tendrá lugar en Lima a principios de diciembre.

Esta conferencia internacional, la más grande de la historia del Perú, es un espacio en la que hasta hoy ha sido mucho más difícil poner de acuerdo a los gobiernos sobre cómo generar mecanismos que logren reducir el proceso de cambio climático en el mundo que reconocer que si no lo hacen el futuro del planeta está en terrible riesgo.

Solo la idea de perder anualmente el veinte por ciento de nuestro PBI a partir del 2050 en resolver los diversos problemas que ocasionará este fenómeno ya nos plantea un panorama complicado.

En ese sentido, empieza a haber clara unanimidad en que no basta con expertos o técnicos iluminados que hagan “entender” a los gobernantes lo que realmente es mejor para el Perú y el planeta, mientras hay una clara intencionalidad política de que nada cambie en las grandes economías y dejar a las pequeñas abandonadas a su suerte frente a los fenómenos que están por suceder. Se requiere la presión social, las manifestaciones, las acciones de masas o múltiples en el mundo para hacer sentir la voz de los que individualmente no la tenemos, aquella sociedad civil que solo podrá cobrar forma en la organización y la concertación de una plataforma climática común.

En Varsovia, durante la COP 19 celebrada en noviembre, las organizaciones latinoamericanas asistentes nos reunimos y, entre diferencias y debates, estuvimos de acuerdo en que la región tiene un reto clave: hacer de la COP 20 la COP del Sur. Y eso debe significar la construcción de una plataforma común latinoamericana que logre dialogar con los intereses de una multiplicidad de redes; no solo de organizaciones ambientalistas, sino también movimientos campesinos, indígenas amazónicos, estudiantiles, feministas, sindicales, medios de comunicación alternativos y de masas, espacios científicos, sociales e incluso -o quizá por sobre todo- políticos.

Es un reto titánico que plantea olvidarse de mirarnos el ombligo sin dejar de plantear una perspectiva local de construcción de un movimiento ambiental apenas en pañales en el Perú y que necesitará aportar desde su perspectiva de montaña, de bosque, de agua y de energía con una mirada desde sus pueblos en este vertiginoso diálogo mundial.

La mitigación y adaptación al cambio climático, los mecanismos de financiamiento, los mecanismos de protección de bosques, los instrumentos denominados de “Daños y Pérdidas” para hacer frente a fenómenos extremos en países en desarrollo serán abordados en paralelo a las negociaciones, donde el Ministerio de Medio Ambiente del Perú tendrá el rol de presidente. La importancia de conocer las posiciones es casi tan grande como la articulación de las organizaciones de la sociedad civil y, en general, de los pueblos del mundo para que tengan posiciones con las que presionar a sus gobiernos y garantizar que en la COP 21 de Paris el 2015 pueda llegarse finalmente al acuerdo definitivo que reemplazará tanto al protocolo de Kioto como a las expectativas y acuerdos hasta hoy vigentes y que han comprobado su insuficiencia para detener o mitigar el cambio climático mundial.

Es para esto que el Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático (MOCICC) ha tenido la iniciativa, apenas anunciado oficialmente al Perú como anfitrión del evento, de convocar a una multitud de organizaciones sociales para constituir lo que se ha denominado Grupo Perú COP 20, un espacio de debate, propuesta y movilización que tiene la tarea de ordenar el complejo contexto y aglutinar a las otras organizaciones peruanas para abrir el diálogo regional en América Latina y en el mundo. Los engranajes de esta fina maquinaria ya se han puesto en marcha y el diálogo con organizaciones en África, Europa y toda América ya se ha iniciado.

Nos arriesgamos porque sabemos que podemos avanzar en la construcción de alternativas concretas, pero para eso necesitaremos las manos y cabezas de todos aquellos que entiendan que la realidad nos convoca a la acción directa, sea a través de una organización o a través de su militancia en el movimiento que hemos conformado hace algunos años y que pretende no solo concientizar a la ciudadanía peruana sobre los riesgos enormes que corremos por la inacción y la apatía. Éste es uno de los mayores retos en una capital como Lima que, ante el canto de sirenas del crecimiento de los últimos años y el aislamiento que brinda el cemento de la ciudad, se aleja de la realidad permanentemente convulsionada del resto del país.

El clima se ha convertido en los últimos años en uno de los elementos más palpablemente sociales de la humanidad y éste nos está permitiendo abrir la ventana al entendimiento de los límites del sistema capitalista y de la posibilidad de seguir entendiendo el futuro en la inercia que hasta ahora nos ha llevado a ir de crisis en crisis. Y aunque nos dejemos llevar por la paz de la burbuja en la que ahora parecería que flota el Perú, podemos ver cada vez con mayor claridad el fin del camino de bonanza. La ciencia nos lo dice a gritos desde hace décadas, las manifestaciones extremas del planeta no han dejado de ocurrir cada vez con mayor intensidad como preludio de alguna pesadilla por llegar y parece que nuestra habilidad para mirar hacia otro lado se ha agudizado con los años.

Y en este contexto, que nos obliga a ampliar la mirada y abrir bien los ojos para que el mundo no se nos escape de las manos, retumba claramente aun en nuestra cómoda burbuja nacional eso que decía Einstein: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”.

Antonio Zambrano Allende, politólogo, miembro del Comité de Coordinación de MOCICC.


Publicado: 20 de diciembre de 2013 - No. 145 - Año 2013

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