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Plan global para el buen uso de los antibióticos

27 de junio de 2014 - No. 169 - Año 2014

Martin Khor

Con el fin de frenar la creciente ineficacia de los antibióticos para el tratamiento de infecciones peligrosas, está cobrando fuerza la idea de lograr que los médicos receten y los pacientes utilicen los medicamentos adecuadamente. Expertos y autoridades del sector han advertido que, si no se toman medidas, dicha resistencia podría provocar “el fin de la medicina moderna”.

En la Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en mayo en Ginebra, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió el visto bueno para la elaboración de un plan de acción mundial para combatir la resistencia a los antibióticos. La OMS debe presentar el plan en un año, un proyecto del cual debe estar listo en enero próximo.

Los ministros también acordaron formular planes nacionales para contener la resistencia de las bacterias a los antibióticos y acelerar los esfuerzos para utilizarlos responsablemente.

La resistencia de las bacterias está tornando ineficaz la acción de varios antibióticos para un número creciente de pacientes en todo el mundo que sufren de infecciones estomacales, dermatológicas y respiratorias, así como enfermedades graves como la tuberculosis, la malaria, la neumonía y la gonorrea.

Es frecuente que los pacientes que se someten a intervenciones quirúrgicas en los hospitales se infecten con “supermicrobios” peligrosos, como el MRSA (estafilococo aureus resistente a la meticilina), que son difíciles de tratar.

Aunque el problema se conoce desde hace décadas, las medidas adoptadas a escala mundial o nacional han resultado insuficientes para prevenir el uso excesivo e incorrecto de los antibióticos, y la acumulación de resistencia en las bacterias ya ha alcanzado proporciones de crisis.

La directora general de la OMS, Margaret Chan, y la responsable del Departamento de Salud del Reino Unido, Dame Sally Davies, han advertido sobre la crisis, que nos conduciría a una era preantibióticos en la que millones de personas morirían de enfermedades actualmente tratables o de operaciones no peligrosas, a causa de las bacterias resistentes.

La delegación de Malasia dijo este año en la Asamblea Mundial de la Salud que era necesario tomar conciencia y adoptar medidas al más alto nivel, y propuso que se emprendan acciones concretas, en especial en materia de saneamiento e higiene, se utilicen vacunas cuando sea posible, se innove en la prestación de servicios y se diseñen programas de promoción de la salud y de comunicación para modificar la práctica actual del uso de antimicrobianos.

Las delegaciones de India y Ghana, ésta última en representación de los países africanos, expresaron una preocupación común de los países en desarrollo, al indicar que el plan de acción debe tener en cuenta las necesidades especiales de estos países e incluir el apoyo a las medidas que deben adoptar. Subrayaron, además, la importancia de asegurar el acceso a los nuevos antibióticos a precios asequibles.

Esto se refiere a uno de los temas cruciales de la discusión sobre la resistencia a los antibióticos. La situación es muy preocupante porque desde mediados de la década de 1980 no se ha descubierto ninguna clase nueva y no existe seguridad de que se descubra. Debido a que los antibióticos existentes pueden volverse ineficaces en algunos años debido a la resistencia, en todo el mundo la gente estará indefensa ante las superbacterias.

Pero incluso si se descubrieran y se pusieran a la venta nuevos antibióticos, probablemente se haría con una protección de patente. Por esto, los precios podrían ser tan altos que la mayoría de las personas, especialmente en los países en desarrollo, no podrían utilizarlos.

Los países en desarrollo están pidiendo a la OMS que asegure que su plan de acción aborde estas cuestiones. El Reino Unido, líder en el tema de la resistencia a los antibióticos, aseguró a India y los países africanos que sus preocupaciones serían tenidas en cuenta.

De acuerdo con la resolución de la Asamblea Mundial de la Salud, el plan de acción debe contener propuestas sobre un plan nacional para luchar contra la resistencia, reforzar la vigilancia y la capacidad de los laboratorios, asegurar el acceso a los medicamentos, mejorar la prevención de las infecciones y fomentar la investigación para descubrir nuevos antibióticos.

Es importante destacar que el plan también propondrá la forma de “regular y promover el uso racional de los medicamentos, en particular para la cría de animales, y garantizar una atención adecuada de los pacientes”.

Poco antes de que se realizara la Asamblea Mundial de la Salud, cincuenta organizaciones de Asia, África, Estados Unidos, Europa y América Latina se reunieron en la sede del Centro del Sur, en Ginebra, y constituyeron la Coalición contra la Resistencia a los Antibióticos (Antibiotic Resistance Coalition) para hacer campaña por la adopción de medidas para frenar la tendencia a la resistencia. Reclaman las siguientes acciones:

* Prohibición del uso de antibióticos en la ganadería para promover su crecimiento. (Gran parte de los antibióticos se utilizan en los animales y la resistencia que generan las bacterias en el ganado es transferida a los seres humanos a través de la cadena alimenticia.)

* Prohibición de la nociva promoción de antibióticos, en especial el incentivo al personal médico para que haga un uso excesivo o los recete indebidamente.

* Los hospitales y médicos privados deben recibir directrices sobre el uso adecuado de antibióticos en el tratamiento de los pacientes.

* Realización de un seguimiento exhaustivo del uso de antibióticos por parte de los médicos y la explotación ganadera, así como de las tendencias del estado de resistencia en varios patógenos.

* Apoyo a la innovación dirigida a nuevos antibióticos y en formas que desvinculen los gastos de investigación y desarrollo del precio de los medicamentos, para que puedan ser asequibles a todos los pacientes.

Aunque las iniciativas de la Asamblea Mundial de la Salud hacia un plan global recibieron un amplio apoyo, también existe el riesgo de que quede solo en el papel y no se lleve a la práctica. Por ello, el inicio de una campaña por parte de la sociedad civil para poner de relieve los peligros de la resistencia a los antibióticos y la necesidad de adoptar diversos tipos de acción, también da lugar a la esperanza.

Con un plan global y la acción de las organizaciones de la sociedad civil, por fin hay alguna esperanza de que la resistencia a los antibióticos se aborde de manera más seria en el futuro.

Martin Khor, fundador de TWM y director ejecutivo del Centro del Sur.


Publicado: 27 de junio de 2014 - No. 169 - Año 2014

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