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Matrimonio de conveniencia

12 de diciembre de 2014 - No. 193 - Año 2014

Héctor Béjar

La 20ª Conferencia de las Partes (COP 20) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) tuvo lugar en el Cuartel General del Ejército, “Pentagonito” de Lima, a puertas cerradas para la gente común.

Desde Río y Ginebra hasta Cancún, Durban, Doha, Copenhague, Varsovia y otras ciudades no se pudo lograr que el Protocolo de Kioto sea cumplido. En setiembre hubo una cumbre sobre el clima en Nueva York. Tampoco se consiguió algo significativo.

Miles de delegados y funcionariosvan de capital en capital, de cumbre en cumbre, de Nueva York a Lima y de Lima a París. Ejecutivos en aviones de primera clase, hoteles de cinco estrellas, comida de primera calidad, insolencia burocrática de la nueva clase global (en parte progresista, en parte reaccionaria) para armar espectáculos en países donde, como el Perú, campean la contaminación, el desorden y la pobreza. Lo que hace la Conferencia contra el cambio climático contribuye al calentamiento climático.

Mientras tanto, a varios kilómetros de distancia, otra reunión alternativa pronuncia los discursos de siempre que los del Pentagonito no escuchan y hace las marchas de siempre. Gastada rutina que viene produciéndose desde hace más de veinte años.

Las negociaciones sobre financiación climática están paralizadas. ¿Vale la pena emplear tanto tiempo en ellas? Los países ricos prometieron 100,000 millones de dólares por año hasta el 2020 para que los países pobres enfrenten el cambio climático. Pero el Fondo Verde para el Clima no supera los 10,000 millones. Hay dinero para armas y guerras pero no para la paz y la seguridad humana y social.

Si se hace efectivo, ese dinero deberá pasar por la burocracia de las Naciones Unidas y los gobiernos corruptos de los países pobres. Proyectos y proyectos. Desembolsos lentos. Ganarán millones los consultores, las empresas, las burocracias, no la gente.

La solución no reside en el dinero sino en que los de arriba cambien su estilo de vida y dejen de promover un tipo de consumo que está en el origen del calentamiento. Y que los de abajo dejen de depredar tomando como pretexto la pobreza. Demasiado tráfico y demagogia se ha hecho ya, arriba y abajo, con estos problemas.

La COP 20 fue el lujoso escenario cerrado, el show de los discursos y manifestaciones arregladas para simular democracia.

Lo efectivo vendrá probablemente del G-2: Barack Obama-Xi Jiping. Estados Unidos irá reduciendo sus emisiones para que en 2025 éstas sean entre veintiséis y veintiocho por ciento inferiores a las de 2005. China llegará a un máximo de emisiones en 2030 y habrá aumentado las fuentes de energía no basadas en combustibles fósiles a un veinte por ciento del total. Si este acuerdo se cumpliese, el camino hacia un cambio global podría abrirse.

Las reducciones anunciadas no bastan para limitar el calentamiento global a dos grados centígrados, pero podrán facilitar un acuerdo global en París.

Los chinos cumplirán mientras el Partido Comunista siga gobernando la República Popular China. ¿Cumplirá Estados Unidos? Obama se va. Kevin McCarthy, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, no está de acuerdo. Jim Inhofe, próximo presidente de la Comisión de Ambiente y Obras Públicas, se opone. Los republicanos dicen que China gana tiempo para engañar a Estados Unidos.

El comercio entre China y Estados Unidos llega a 500,000 millones de dólares anuales y la balanza es favorable a China. Con sus reservas, China adquiriría activos en Estados Unidos vinculados a la energía limpia, importaría gas natural y petróleo de Norteamérica para sustituir su carbón, invertiría en nuevas tecnologías y ayudaría a reconstruir la infraestructura obsoleta estadounidense.

China trata de influir directamente en Estados Unidos. Sorprendente acuerdo donde ambos ganan. Del antiimperialismo de Mao está pasando a tratar de cambiar el imperio desde adentro. Para entenderlo hay que leer a Sun Tzu, el gran estratega chino de hace cuatro mil años.

Héctor Béjar
www.hectorbejar.com


Publicado: 12 de diciembre de 2014 - No. 193 - Año 2014

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