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El nuevo giro de la guerra comercial: buenas y malas noticias

3 de agosto de 2018 - No. 344 - Año 2018

Martin Khor

El nuevo giro en la guerra comercial global, producido en los últimos días con el acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea para eliminar aranceles y subsidios, trae buenas y malas noticias.

Las buenas noticias son el enfriamiento en un frente de la guerra comercial global. Las malas, que los aliados occidentales tradicionales se unen para atacar no solo a China, como comentó el asesor económico de Donald Trump Larry Kudlow, sino también al resto de los países en desarrollo.

En este nuevo marco, Trump suspendió el arancel adicional a los automóviles de la Unión Europea y podría eximirla también de los aranceles al aluminio y el acero. En contrapartida, los países del bloque europeo aumentarán las compras a Estados Unidos de productos de soja y energía.

Pero un objetivo más importante sería impedir la ejecución del plan Made in China 2025 para mejorar su industria nacional en diez áreas de alta tecnología -que incluyen robótica, automóviles autónomos y eléctricos, inteligencia artificial, biotecnología y aviación- e impedir de esta manera que las empresas chinas compitan con las estadounidenses y europeas.

Si bien la Unión Europea suele recurrir a algunos países en desarrollo como aliados durante sus conflictos con Estados Unidos, finalmente las dos potencias siempre llegan a un acuerdo y ambas apuntan contra los países en desarrollo

Así sucedió en los primeros años de este siglo con el tema de los subsidios agrícolas. Estados Unidos y la Unión Europea inundan el mercado mundial con sus productos agrícolas artificialmente abaratados, al tiempo que insisten en que los países en desarrollo abran sus mercados.

Este doble rasero, que está en el centro de los desequilibrios del sistema mundial de comercio, hoy parecen querer mantenerlo: acordaron reducir a cero los aranceles y subsidios industriales, dejando de lado los de los productos agrícolas.

Además, Trump y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, acordaron trabajar en la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC), sin especificar lo que esto significa.

Por ejemplo, los países desarrollados están cuestionando el principio del trato especial y diferenciado para los países en desarrollo, según el cual éstos deben recortar los aranceles en un porcentaje menor que los países desarrollados, y los países menos adelantados (PMA) no necesitan reducirlos en absoluto.

Mientras tanto, el aumento unilateral por parte de Estados Unidos de los aranceles al aluminio y el acero violan los principios fundamentales de la OMC y amenazan la credibilidad y la viabilidad de la propia organización. Pero esto a Trump parece no preocuparle en absoluto.

“Los países en desarrollo y menos adelantados se enfrentan a la perspectiva de que el principio del trato especial y diferenciado se elimine de una vez por todas para garantizar que Estados Unidos permanezca en la OMC”, resumió en un artículo del 4 de julio el South-North Development Monitor (SUNS), que se publica en Ginebra.

Ahora que la Unión Europea y Estados Unidos han acordado “reformar la OMC” como parte de su acuerdo bilateral, la guerra comercial podría tener un gran daño colateral. Una razón más para que los gobernantes de los países en desarrollo presten mucha atención a lo que está sucediendo en el ámbito de las negociaciones comerciales.

Martin Khor es ex director ejecutivo del Centro del Sur y fundador de Third World Network (TWN).


Publicado: 3 de agosto de 2018 - No. 344 - Año 2018

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