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El agua ya es un derecho humano

Jueves 29 de julio de 2010 - Agenda Global - Nº 160

Martin Khor

Quizás sólo el aire sea más esencial para la vida del ser humano que el agua. No podemos sobrevivir más de tres días sin agua, mientras que algunas personas han llegado a resistir dos meses sin alimentos.

Si bien la importancia de los alimentos ha sido reconocida y convertida en un derecho humano, no sucede lo mismo todavía con el acceso al agua limpia y segura. Esta omisión fue rectificada ayer por la Asamblea General de las Naciones Unidas, que aprobó por una amplia mayoría el proyecto de resolución presentado por Bolivia y respaldado por otros treinta y tres países para declarar el acceso al agua y al saneamiento como un derecho de todo ser humano.

La iniciativa boliviana fue aprobada por ciento veintidós de los ciento sesenta y tres países presentes en la Asamblea General y sin votos en contra, aunque los otros cuarenta y uno se abstuvieron, entre ellos Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá y Australia.

La resolución expresa la profunda preocupación de que ochocientos ochenta y cuatro millones de personas carezcan de acceso al agua potable y que más de 2.600 millones no cuenten con un sistema de saneamiento básico. También porque mueren al año un millón y medio de niños menores de cinco años y se pierden cuatrocientos cuarenta y tres millones de días de clase por enfermedades vinculadas al agua y el saneamiento.

La resolución declara el derecho al agua potable limpia y segura y al saneamiento como un derecho humano esencial para el goce pleno del derecho a la vida, y recuerda el compromiso asumido por los gobernantes de todo el mundo a través de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad, para 2015, la cantidad de personas que no cuentan con acceso a ambos servicios, según se acordó en 2002 en el Plan de Acción de Johannesburgo.

La resolución también exhorta a los estados y organismos internacionales a cooperar con los países en desarrollo mediante la transferencia de fondos y tecnología como forma de sumar esfuerzos para brindar agua y saneamiento seguro, limpio y accesible para todas las personas.

No sorprende que haya sido el embajador de Bolivia, Pablo Solón, quien encabezara la iniciativa en la Asamblea General de las Naciones Unidas. (Ver recuadro.) El presidente Evo Morales declaró al acceder al gobierno en 2006, en medio de una serie de protestas populares contra la privatización de los servicios de agua, que pasaron a manos de una empresa extranjera: “El agua no puede ser un negocio privado porque se estaría violando los derechos humanos. El recurso agua debe ser un servicio público”.

El agua afecta diariamente las vidas de miles de millones de personas y el mundo necesita una señal clara de que es un tema de la máxima prioridad, dijo Maude Barlow, presidenta del Council of Canadians y asesora principal sobre agua del anterior presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

“Cuando se redactó la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 nadie podía prever que algún día el agua sería un área de conflicto”, expresó Barlow, una apasionada activista en el tema. “Pero en 2010 no es una exageración decir que la falta de acceso al agua potable es la mayor violación de los derechos humanos en el mundo”.

“Casi dos mil millones de personas viven en zonas con problemas de agua y tres mil millones no tienen agua corriente a un kilómetro de distancia de sus hogares.

Cada ocho segundos muere un niño de alguna enfermedad vinculada al agua, en todos los casos prevenible si sus padres hubieran tenido acceso al agua limpia y si hubiera habido un saneamiento adecuado”, agregó.

La situación empeora a medida que el mundo se va quedando sin agua limpia. Un nuevo informe del Banco Mundial dice que para 2030 la demanda mundial excederá el agua disponible en un cuarenta por ciento. Esto, expresó Barlow, es una predicción terrible que pronostica grandes sufrimientos.

Es así que la iniciativa de hacer del agua un derecho humano es muy oportuna. Más de un tercio de la población mundial ya está enfrentando escasez y, a menos que cambien las tendencias actuales, para 2025 puede llegar a dos tercios.

Además, aumentarán conflictos sobre el agua a medida que este recurso se vuelva más escaso.

La escasez de agua tiene numerosas causas. La tala de árboles en las laderas de las montañas y los bosques ha perjudicado las cuencas y erosionado los suelos, encenegando los ríos.

El agua subterránea se ha visto severamente mermada por la agricultura y la industria. Esto ha provocado que las napas hayan bajado en algunas zonas de países como India, China, Rusia y Estados Unidos.

La agricultura utiliza el setenta por ciento del agua porque la agricultura industrial requiere enormes cantidades. Se necesita tres metros cúbicos para producir un kilo de cereal y quince metros cúbicos para producir un kilo de carne vacuna por los granos con los que se alimenta al ganado.

Cinco millones de personas mueren cada año por enfermedades originadas en el agua. Gran parte del agua de la superficie también está contaminada y, por lo tanto, no es apta para el consumo humano o, si se la utiliza, causa problemas de salud.

El agua disponible también se ve afectada por el cambio climático. El calentamiento global está provocando un acelerado derretimiento de los glaciares.

Al adoptar la resolución, las Naciones Unidas están dando una importante señal para que los responsables políticos aborden los factores que han conducido a esta crisis mundial del agua.


Publicado: Jueves 29 de julio de 2010 - Agenda Global - Nº 160

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”Los seres humanos somos esencialmente agua”. Con esta afirmación inició su intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas en defensa de la iniciativa presentada por su país para declarar el acceso al agua y al saneamiento como un derecho humano el embajador de Bolivia, Pablo Solón. Los países miembros de las Naciones Unidas que dieron su apoyo para que el acceso al agua sea considerado un derecho humano deben actuar en consecuencia para apoyar financieramente los programas que permitan dotar a la humanidad de este elemento, por ser vital para la vida, dijo Solón. Aunque la resolución aprobada ayer no es vinculante en el marco del derecho internacional, tiene un alto valor simbólico e influye en la política de las Naciones Unidas y de varios de sus países miembros.


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