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El clima está fuera de control

Jueves 26 de agosto de 2010 - Agenda Global - Nº 164

Martin Khor

Las inundaciones de Pakistán son una de las peores calamidades naturales de la historia moderna. Se calcula que la escala del desastre en términos de gente afectada, pérdida de propiedades y áreas geográficas sería peor que los efectos del tsunami asiático y el terremoto de Haití juntos, si bien la cantidad de muertos es menor: mil seiscientos.

La tragedia de Pakistán debería servir de lección para quienes todavía dudan de que el cambio climático sea un problema real.

Las inundaciones han sido devastadoras: veinte millones de personas afectadas, 4,6 millones han quedado sin hogar en sólo dos provincias y 6,5 millones necesitan agua, alimentos y medicamentos. En la provincia de Khyber Pakhtunkhwa quedaron destruidos el setenta por ciento de los puentes y caminos.

El sector agrícola ha sido el más afectado: casi siete millones de hectáreas inundadas, más de doscientas mil cabezas de ganado perdidas y la mayoría de los cultivos de algodón y trigo arruinados.

No suele ser fácil atribuir un evento relacionado con el clima al fenómeno del cambio climático. La responsabilidad por las inundaciones de Pakistán recae en parte en factores locales, como la tala de los bosques y el mal manejo de la tierra y los ríos.

Sin embargo, el gobierno las atribuye al cambio climático.

El canciller Shah Mahmood Qureshi subrayó que el cambio climático se ha convertido en una realidad para los ciento setenta millones de pakistaníes y la situación actual confirma la extremada vulnerabilidad del país a sus impactos.

El grado de vulnerabilidad es importante porque en las negociaciones sobre el clima existe la tendencia a considerar sólo ciertas categorías de países –los menos adelantados y los pequeños estados insulares– como especialmente vulnerables al cambio climático.

Pero otros países, como Pakistán y los centroamericanos, que han sido afectados por huracanes, aducen que ellos también son muy vulnerables y cuestionan el criterio de calificación.

Algunos científicos de la Organización Metereológica Mundial, el organismo especializado de las Naciones Unidas para el clima, no tienen duda de que el aumento de las temperaturas del océano Atlántico contribuyó a las inundaciones de Pakistán, dice Nathanial Gronewold, de ClimateWire, en un artículo publicado en el New York Times.

Las anomalías atmosféricas que provocaron las inundaciones también están directamente vinculadas al fenómeno climático que causó la ola récord de calor en Rusia, así como las inundaciones y avalanchas de lodo en el oeste de China, declaró Ghassem Asrar, director del Programa de Investigación del Clima Mundial, de la Organización Metereológica Mundial, en entrevista con Gronewold, y advirtió que las penurias de Pakistán son sólo una señal de lo que está por venir.

“No existe duda alguna de que el cambio climático contribuye en gran medida [al desastre]”, dijo Asrar.

“No podemos utilizar un caso para establecer precedentes definitivos, pero algunos hechos señalan que el cambio climático tiene que ver con esto”.

Las elevadas temperaturas en la superficie del océano Atlántico provocaron un enorme volumen de humedad evaporada que ingresó a la atmósfera y se trasladó al área afectada. A eso se sumó un patrón anormal de corrientes de aire que impidió que las nubes saturadas se distribuyeran sobre una zona más amplia, y concentró las lluvias en la cuenca de Pakistán.

Asrar dijo que las temperaturas del Atlántico por encima de la media y las condiciones creadas por el ciclo de La Niña de temperaturas más bajas en el Pacífico central crearon las condiciones perfectas para las lluvias. Aunque la situación empeoró por la deforestación y los cambios en el uso de la tierra en las zonas afectadas, insistió en que la principal causa fue el volumen de precipitaciones absorbido por las nubes y luego volcado en Pakistán.

Las inundaciones comenzaron a fines de julio y se aceleraron en agosto, afectando a casi todo el norte y la mayor parte de la región central.

En el período más intenso cayeron más de treinta centímetros cúbicos en treinta y seis horas, y algunas zonas recibieron el ciento ochenta por ciento de las precipitaciones esperadas en un ciclo normal del monzón. El río Indus también alcanzó su máximo nivel en ciento diez años.

El verano de este año es uno de los más cálidos de la historia, con temperaturas muy elevadas en Estados Unidos, Europa y Asia central. Por consiguiente, la superficie del Atlántico también ha sido mucho más cálida de lo habitual.

Los informes de evaluación del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas señalan que las temperaturas más cálidas del océano fueron la causa de que entrara mayor vapor de agua a la atmósfera. Esto anuncia que a Asia del sur le aguarda una estación del monzón más fuerte de lo corriente”.

“Los patrones normales de aire habrían dispersado esta precipitación sobre una zona lo más extensa posible. Pero una corriente de aire anormal provocada por La Niña creó una cuña de presión que bloqueó el aire caliente y saturado, impidiéndole moverse normalmente de oeste a este”, explicó Arar. “Esta misma cuña impidió que las lluvias llegaran al occidente de Rusia, donde una severa sequía fue la responsable de los incendios arrasadores y la destrucción del veinte por ciento del cultivo de trigo allí. Sin otro lugar donde ir, el occidente de Pakistán y China sufrieron las consecuencias de que las nubes llegaran demasiado saturadas por la humedad y se abrieran”.

Si bien se está movilizando ayuda internacional para Pakistán y se reunieron casi 500 millones de dólares luego de un llamado de las Naciones Unidas, se estima que las necesidades son mucho mayores.

El canciller paquistaní dijo que se necesita 2.000 millones de dólares sólo para agricultura y el economista A.B. Shahid estima que se necesita 3.000 millones de dólares para reconstruir los hogares y 7.000 millones de dólares para restaurar infraestructura: caminos, puentes, canales y oficinas gubernamentales.

En la actualidad no hay un sistema internacional para financiar a los países afectados por el cambio climático, por lo que dependen de las donaciones.

Las inundaciones de Pakistán deberían ser un incentivo para que las autoridades responsables tomen más en serio la crisis climática y ofrezcan rápidamente un sistema de financiamiento para los países afectados.


Publicado: Jueves 26 de agosto de 2010 - Agenda Global - Nº 164

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