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Jean Tirole

24 de octubre de 2014 - No. 186 - Año 2014

Hector Béjar

La escuela económica de Toulouse que tuvo entre sus fundadores a Jean–Jacques Laffont, ha sido premiada con el Nobel de Economía.  “Es la derrota de la escuela de Chicago para la cual el mercado se regula solo”, dice el New York Times.

La escuela económica de Toulouse que tuvo entre sus fundadores a Jean–Jacques Laffont, fallecido hace diez años, ha sido premiada con el Nobel de Economía. En la Universidad de Toulouse y la Escuela Nacional de Estadística, Laffont trabajó en economía pública e información económica. Fundó el Instituto de Economía Industrial (IDEI), uno de los más prominentes centros europeos de investigación económica. Su libro de 1993 A Theory of Incentives in Procurement and Regulation, escrito con Jean Tirole, es una referencia fundamental en la teoría de la regulación.

Etienne Wasmer, profesor del Laboratorio Interdisciplinario de Políticas Públicas (LIEPP), dice que Tirole, amigo y sucesor de Laffont, ha realizado contribuciones en seis campos: concurrencia imperfecta y regulación de mercados, con Laffont; teoría de las burbujas racionales; dominio de la economía y la psicología, con Roland Bénabou, de Princeton; teoría de los contratos con Phillippe Aghion, de Harvard; teoría de la regulación bancaria y financiera, con Matthias Dewatripont, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT); teorías de la innovación, con Josh Lerner, de Harvard.

Wasmer recibió el Premio al mejor economista joven de Francia en 2006. En 2007, sucedió a Dominique Strauss-Kahn para el curso de Introducción a la Economía y dirige los estudios doctorales desde 2008 en el Instituto de Estudios Políticos de París.

La Economía Industrial es el estudio de los mercados (industrial, agrícola, servicios), y más precisamente, el estudio de los mercados imperfectos. El moderno enfoque de esta teoría refiere a los monopolios, los oligopolios y la colusión de las empresas.

Se parte por admitir que el mercado no tiene nada de perfecto, contrariamente a lo que sostuvo la teoría neoclásica. Desde los años ochenta, Tirole ha luchado contra la dominación de los mercados por las grandes empresas mientras los gobiernos privatizaban los servicios para crear mercados cautivos en beneficio de los monopolios que financian hasta hoy a los políticos neoliberales.

Tirole sostiene que una empresa es un lugar de contratos implícitos entre actores racionales que tienen intereses diferentes. Estos comportamientos conducen a ineficacias colectivas, contrariamente a lo que argumenta la teoría clásica de la empresa. Los accionistas quieren maximizar los beneficios y los ejecutivos actúan de manera diferente, por ejemplo, ocultando los errores de gestión que obligarían a un cambio de estrategia. Cambiar de estrategia sería óptimo para los accionistas pero catastrófico para los altísimos ingresos de los ejecutivos.

Si todo el mundo compra a precio sobrevaluado, esto significaría un comportamiento irracional. Pero ¿quién no ha comprado pensando en el valor de reventa y no en el valor fundamental de los bienes? Los agentes pueden comprar racionalmente a un precio sobrevaluado y así perpetúan las burbujas especulativas. Se trata de la racionalidad de las burbujas.

Otra parte de la obra de Tirole está dedicada a proponer un contrato único acompañado de un sistema de sobre taxación (más impuestos) a las empresas que licencian trabajadores a fin de financiar el empleo. Así el empleo productivo sería financiado por quienes crean el desempleo.

Cómo regular los sectores económicos dominados por unas pocas empresas, y cómo fomentar la competencia, son dos de los principales desafíos que enfrenta el capitalismo de hoy.

“Es la derrota de la escuela de Chicago para la cual el mercado se regula solo”, dice el New York Times, comentando el premio. Contrariamente a lo que esta escuela sostuvo, la comprobada ineficiencia de los mercados necesita regulación.

Segundo Nobel para Francia en solo un año. Lo irónico es que los dos premios Nobel de 2014 cuestionan a la reaccionaria Francia oficial de hoy. El de Literatura recuerda a la Francia fascista todavía influyente en el sistema político. El de economía cuestiona la política de François Hollande, paradójicamente afincada en el viejo y fracasado liberalismo a lo Chicago.

Hector Béjar
www.hectorbejar.com


Publicado: 24 de octubre de 2014 - No. 186 - Año 2014

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