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La crisis financiera y el Sur global: impacto y perspectivas

19 de mayo de 2017 - No. 308 - Año 2017

Yılmaz Akyüz, Vicente Paolo B. Yu III

La economía mundial todavía no se ha recuperado de los efectos de la crisis financiera que comenzó hace casi una década. A pesar del reciente repunte cíclico, el crecimiento global de los ingresos sigue muy por debajo de los niveles registrados en el período previo a la crisis.

La recuperación en Estados Unidos ha sido lenta por los estándares históricos y desequilibrada entre los pobres y los ricos, y las finanzas y la industria. La zona euro no ha sido capaz de resolver su crisis financiera y mucho menos la crisis económica y social. El crecimiento potencial ha caído tanto en Estados Unidos como en Europa debido a la demanda inadecuada, la débil inversión y el débil aumento de la productividad. Se han adoptado medidas excepcionales de política monetaria para hacer frente a la inestabilidad financiera y la recesión.

El panorama económico no es mucho mejor en el Sur global. La crisis se ha movido en una tercera ola a varias economías emergentes después de haber barrido de Estados Unidos a Europa. (En este documento, economías emergentes y en desarrollo se utilizan para lo que el FMI denomina “mercados emergentes y economías en desarrollo”, mientras que las economías emergentes se utilizan para lo que denomina “economías de mercados emergentes”.)

Las grandes economías emergentes, que hace unos años se esperaba que se convirtieran en locomotoras globales, ahora se ven como parte del problema, generando impulsos deflacionarios para la economía mundial. Aún no se sabe si la segunda economía más grande, China, será capaz de evitar la turbulencia financiera y el colapso del crecimiento.

Un factor central responsable de este estado de cosas son las políticas seguidas en respuesta a la crisis en Estados Unidos y Europa. Hay dos deficiencias importantes: la renuencia a eliminar el exceso de deuda mediante una reestructuración oportuna, ordenada e integral, y la ortodoxia fiscal. Esto dio lugar a una dependencia excesiva de la política monetaria, con bancos centrales entrando en aguas inexploradas, incluyendo tasas de interés de política cero y negativa y rápida expansión de liquidez a través de grandes adquisiciones de bonos públicos y privados.

Estas políticas no sólo no lograron una recuperación rápida, sino que también agravaron la brecha de la demanda mundial al ampliar la desigualdad y la fragilidad financiera global produciendo una acumulación masiva de deuda y burbujas especulativas. También han generado fuertes desbordamientos deflacionarios y desestabilizadores para las economías emergentes y en desarrollo. Este es especialmente el caso de las políticas que se aplican en Estados Unidos, dado su papel e impacto a nivel mundial como emisor de la principal moneda de reserva.

La evolución de la economía mundial en los próximos años dependerá en gran medida de la manera en que se producirán estos problemas sistémicos. Dada su importancia en el comercio internacional, la inversión y las finanzas, las políticas y las condiciones en Estados Unidos, los países europeos y China también tendrán una influencia significativa sobre el curso de la economía mundial y el entorno económico externo de las economías emergentes y en desarrollo.

Este artículo está organizado en tres secciones. La primera revisa el proceso de recuperación en Estados Unidos y la zona euro, y realiza una evaluación crítica de las políticas que se aplican desde el inicio de la crisis. En la segunda sección se examinan sus repercusiones en las economías emergentes y en desarrollo mediante el comercio y las finanzas internacionales. La tercera sección se centra en las perspectivas a mediano plazo de la economía mundial. En primer lugar, examinará el origen y los efectos de los problemas de brecha crónica de la demanda y de fragilidad financiera sistémica en la economía mundial, centrándose en el papel de las políticas en las principales economías mundiales.

A esto le sigue una discusión de las incertidumbres acerca de las políticas y desarrollos en tres economías clave -Estados Unidos, Europa y China- y sus posibles efectos indirectos para los economías emergentes y en desarrollo. Se prestará especial atención a los posibles efectos de los cambios políticos radicales propuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En las conclusiones se discutirán brevemente las cuestiones de política que plantea todo esto para los economías emergentes y en desarrollo en tres niveles: la respuesta política a los posibles choques externos de las principales economías, la integración económica mundial y la gobernanza económica mundial.

Yılmaz Akyüz es economista Jefe del Centro del Sur.

Vicente Paolo B. Yu III es director ejecutivo adjunto del Centro del Sur, una organización intergubernamental de países en desarrollo, con sede en Ginebra.

Documento de investigación No. 76 del Centro Sur, mayo de 2017, 59 páginas.

El texto completo en inglés puede consultarse aquí.


Publicado: 19 de mayo de 2017 - No. 308 - Año 2017

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